Ancianos y Ancianas

Nosotros, los ancianos y las ancianas, caminamos sin ruido en las calles de la ciudad. A veces en pareja, pero a menudo solos.

Nos ve caminando en los parques o sentados sobre un banco. Cuando el tiempo es más frío, nos escondemos en nuestras casas o habitaciones. Cuando es más caldo, también.

Por la gente, parecemos un poco alejados de la última realidad. Es porque nuestra mente vive en otro mundo, un mundo pasado. Estamos perdidos en el mundo de hoy.

Nadie nos da atención. Nadie nos mira o, si nos mira, es como una carga para la comunidad. En los tiempos de déficit presupuestario y de ahorrar dinero, somos vistos como un costo.

Porque somos historia, porque somos experiencia, porque somos sabiduría, estamos listos para ayudar todavía, compartiendo con nuestros hijos todo nuestro saber, por el tiempo que nos queda.

Pero nadie nos escucha explicar dónde nos hemos equivocado. Entonces los mismos errores serán cometidos.


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